Una rara edición del informe que hizo Antonio del Río sobre las ruinas de Palenque

Roberto Romero Sandoval


Para R. C.

1 Agradezco a Liborio Villagómez por haberme participado la existencia de este material que se encuentra en el Fondo Reservado de la Biblioteca Nacional.


Río, Antonio del.
Beschreibung einer alten Stadt, die in Guatimala (Neuspanien), unfern Palenque entdeckt worden ist. / Nach der englischen Übersetzung der spanischen Originalhandschrift des Capitain Don Antonio del Río und Dr. Paul Felix Cabrera's Teatro Critico Americano.- Berlin: G. Reimer, 1832.
2 vols. : il.
R 972.74 RIO.b

1. Algunas notas sobre Antonio del Rio

El origen y la fecha de su nacimiento se desconocen, sólo sabemos que era militar y explorador, que por mayo de 1786 fue comisionado por José de Estachería, capitán general y gobernador de la Audiencia de Guatemala, para realizar una exploración de los monumentos arqueológicos de Tabasco y Yucatán, en compañía del pintor de origen guatemalteco, Ricardo Almendáriz. Arribó a Palenque el 3 de mayo de 1787, rindiendo un informe de dicha exploración, el cual apareció publicado en inglés con el título de: Description of the Ruins of an Ancient City Discovered near Palenque... Translated from the Original Manuscript of Capt. Antonio del Río (Londres, 1822), del que se hizo una traducción al alemán (Berlín, 1832); asimismo, D. Isidro Rafael Gondra dio la noticia de su exploración en El Mosaico mexicano (México, 1837, con el título: "Antigüedades mexicanas. Extracto del viaje de D. Antonio del Río, a las ruinas de Palenque en 1787". De este artículo se hicieron varias traducciones, tanto en francés como en inglés: Antiquités Mexicaines (París, 1884, vol. I); Clyde Kluckhorn, "A Note on the Sources of Drawings (de Waldeck) in the Del Río Volume on Palenque" (Maya Research 11, 1935). Dicho informe figura también en el Diccionario universal de historia y geografía de Manuel Orozco y Berra (Apéndice 1, México, 1855, p. 528-538).2

2 Diccionario Porrúa de historia, biografia y geografía de México. Sexta ed. México: Editorial Porrúa, S.A., [1995], p. 2952 y 2953; t. IV.

Después de haber comparado las distintas versiones y ediciones del informe de Antonio del Río sobre las ruinas de Palenque, pudimos constatar que la presente edición es una traducción al alemán de la inglesa: Description of the Ruins of an Ancient City, Discovered nearPalenque ... (Londres, H. Berthaund, 1832). Cabe mencionar que la edición alemana incluye, además de las 17 láminas de la original, siete dibujos a color de la obra de Alejandro de Humboldt: Vues des cordillères...

2. Historia del descubrimiento de las ruinas de Palenque

La atracción por las ruinas de Palenque surgió varias décadas antes de que Del Río entrara en escena. Alrededor de 1745, el licenciado Antonio de Solís, natural de Ciudad Real, obtuvo el curato de Tumbalá, del que dependía el pueblo de Santo Domingo del Palenque, en el cual se estableció, junto con cuatro hermanos y una "sarta de sobrinos". Estos últimos descubrieron, en uno de sus acostumbrados paseos, unas ruinas que los indígenas del lugar llamaban "Casa de Piedra", pero la repentina muerte del licenciado Solís impidió que trascendiera el hallazgo.3

3 Ricardo Castañeda Paganini, Las ruinas de Palenque: su descubrimiento y primeras exploraciones en el siglo XVIII. Guatemala: Ministerio de Educación Pública, 1946, p. 19 y 20.

Años después, José de la Fuente Coronado,4

4 Vid. nora 1 de la p. 20 de Castañeda Paganini.

al parecer nieto de Antonio de Solís, comunicó en un aula de escuela aquel acontecimiento a Ramón Ordóñez y Aguiar, quien tan sólo tenía siete años de edad. En la mente del pequeño quedó grabado el descubrimiento y, 50 años más tarde, logró transmitir esta inquietud a sus conocidos más cercanos, al no poder hacer él la expedición por falta de recursos económicos. En 1773 envió a investigar el sitio a Esteban Gutiérrez de la Torre, a Nicolás de Velasco y a su hermano José Ordóñez. Diez años después, Ordóñez le comunicó sobre las estructuras palencanas a Josef de Estachería, presidente de la Real Audiencia de Guatemala.
Este hecho obligó a Estachería a iniciar una investigación sistemática; lo primero que hizo fue enviar a José Antonio Calderón, un funcionario local de Santo Domingo de Palenque, para que hiciera un informe detallado de las ruinas. Ante esta iniciativa, Ordóñez se resiente por no ser él el enviado a estas prospecciones oficiales:

No ha pocos años que me hallaba en este ánimo, y esperaba hacerlo en ocasión oportuna; teniendo por cierto que para informar al Rey en asunto tan interesante a la corona, me era absolutamente necesario inspeccionar por mis propios ojos la situación de aquella ciudad, la materia y eminencia, de sus edificios, y todo el pormenor de pinturas y geroglíficos que adornan y hacen memorables sus edificios ...5

5Ibid., p. 18.

Mediante la cita anterior observamos que Ramón Ordóñez y Aguiar era una persona ampliamente conocida dentro de los círculos intelectuales de Guatemala; prueba de ello es la tertulia que se formó alrededor de él para dilucidar el origen y la fundación de Palenque.
En 1784, Estachería comisiona a José Antonio Calderón para investigar las ruinas cercanas al poblado de Santo Domingo del Palenque. Respecto a Calderón, sólo sabemos que se desempeñaba como gobernador del pequeño poblado de Palenque, y que el 15 de diciembre explora el sitio, acerca del cual redacta un pequeño informe ilustrado con cuatro dibujos, más irreales que fieles a la arquitectura y escultura palencana.
Aunque el informe de José Antonio Calderón presenta muchas imprecisiones sobre la ciudad palencana, logró despertar el interés por las ruinas, ya que un año más tarde, en 1875, la Capitanía designó nuevamente a un funcionario para explorar el lugar, pero esta vez se le instruyó con precisión sobre lo que debía investigar: extensión, primeros pobladores, murallas, materiales empleados para su construcción, etcétera.
Este nuevo comisionado fue el arquitecto de origen italiano y alarife mayor de las obras de la nueva ciudad de Guatemala, Antonio Bernasconi. Su informe consta de un plano y una estimación de la extensión del conjunto, que estaría comprendido dentro de una circunferencia de "seis leguas y mil varas castellanas". Además, incluye tres planos que reproducen los templos del Sol y de la Cruz, así como diversos motivos artísticos que los decoran.6

6 Antonio Bernasconi, Informe sobre Palenque", en Castañeda Paganini, ibid., p. 32-38. Además, Claude Baudez y Sydney Picasso, Las ciudades perdidas de los mayas / trad. Mari Pepa López Carmona. Madrid: Aguilar Universal, 1990, p. 36.

El informe de Bernasconi fue sometido al juicio del historiador Juan Bautista Muñoz, cronista de Indias, quien encomendó se recabara mayor información sobre el sitio. Pero esta vez debería ser bastante explícita y detallada para poder ser presentada al rey de España, de quien se sabía era aficionado a este tipo de asuntos. Carlos III, en efecto, antes de reinar en España había sido rey de Nápoles, y en este lugar había financiado las primeras exploraciones "arqueológicas" en la ciudad clásica de Pompeya. Estac,hería, por tanto, decidió enviar nuevamente a Bernasconi, pero el arquitecto acababa de morir y el capitán Antonio del Río tomó su lugar.
Del Río siguió al pie de la letra cada una de las instrucciones reales; describe y mide los monumentos y toma el mayor número posible de muestras. Arranca una cabeza de estuco por aquí, una pierna por allá: deja cojo un trono; mutila más de una inscripción, sacando los glifos mejor conservados. Excava a lo largo y ancho del sitio. Este saqueo documentado pasó a formar parte del Gabinete Real de Historia Natural de Madrid, y en la actualidad se puede observar esas piezas en el Museo de América de Madrid.
Sin restarle valor al informe de Antonio del Río, conviene señalar que las pinturas incluidas en su obra fueron realizadas por el dibujante de origen guatemalteco, Ricardo Almendáriz.

3. Las vicisitudes de la publicación

La historia de esta edición es interesante ya que, poco antes de que el capitán Antonio del Río concluyera su visita de exploración a las ruinas de Palenque (mayo de 1786), dos personas comenzaron a reflexionar sobre el origen trasatlántico del sitio. Por un lado, Ramón Ordóñez y Aguiar, incansable promotor de las exploraciones del lugar, había logrado reunir una gran cantidad de información sobre los antiguos habitantes, la cual compiló en un manuscrito titulado Historia de la creación del cielo y de la tierra conforme al sistema de la gentilidad americana... etcétera, etcétera, y por el otro, Paul Félix Cabrera, quien se interesó por este mismo asunto, en el transcurso de sus investigaciones consultó el informe de Antonio del Río, mismo que obtuvo prestado de Ordóñez. Cabrera tituló su ensayo Teatro crítico americano, y aunque en ese entonces no fue publicado, Ordóñez lo acusó de plagiario, calificando a su obra como "Abortón". Posteriormente, un tal doctor McQuy obtuvo una copia del ensayo de Paul Félix Cabrera y del informe del capitán Antonio del Río, y se los llevó a Inglaterra, donde los vendió al librero Henry Berthoud, quien mandó traducir y editar los documentos con el título de Description of the Ruins of an Ancient City, Discovered of Captaín Don Antonio del Río: Followed by Teatro Crítico Americano... by Doctor Paul Félix Cabrera. 7

7 Robert L. Brunhouse, En busca de los mayas: los primeros arqueólogos / trad. Jorge Ferreiro. México: Fondo de Cultura Económica, 1989, p. 19.

4. La interpretación de las imágenes

Ahora bien, paralelo a las expediciones oficiales al sitio arqueológico de Palenque, se formó un círculo de estudiosos sobre las antigüedades mesoamericanas, con el objeto de explicar y dar luz sobre las misteriosas ruinas. Los integrantes de esta tertulia científico-literaria (como la denomina Alberto Ruz) eran el dominico fray Tomás Luis de Roca, José Miguel de San Juan, el coronel Felipe Sesma y Pablo Félix Cabrera; Ramón Ordóñez y Aguiar era quien llevaba la batuta en estas "investigaciones". Basándose en un escrito en caracteres indígenas, llamado Probanza de Votán, en donde un personaje de ese nombre (Votán) funda Palenque, da fe del origen de los indios. Respecto a la procedencia de este documento, Ordóñez dice que se lo confiscaron a unos indígenas, y posteriormente revela que lo obtuvo del obispo Francisco Núñez de la Vega, quien en realidad es el verdadero intérprete del manuscrito, y en el cual se basa Ordóñez, junto con las piezas arqueológicas que ha recolectado de Palenque, para publicar su Historia de la creación del cielo y de la tierra... La relación más completa de todo este asunto se encuentra consignada en una carta que José Miguel de San Juan le escribe al coronel Felipe Sesma, el 2 de enero de 1793, en donde asegura que el documento trata de una historia en lengua indígena llena de metáforas que sólo Ordóñez podía entender.
La historia relata la fantástica aventura de Votán, del linaje de las culebras, originario de Chivín, el cual llega a Palenque después de haber pasado por España, Roma y Jerusalén. Así, con base en esta historia y mezclándola con lo que se sabía de los toltecas, mexicas y personajes bíblicos, nos señala que Palenque fue fundada por Votán, a su llegada de La Habana, lo cual lo lleva a afirmar que las inscripciones de los relieves son mitos grecorromanos.
Dichas interpretaciones se aplicaron a los dibujos que Del Río proporcionó en su informe de 1787; en ellos creen ver los mitos de Proserpina y Plutón, y de hechos históricos como la derrota de Cartago por los romanos.
Del grabado [1Oa] dicen:
... se vé á Pluton con cara de Animal como acechando a Proserpina, y enamorandola para robarla; y a esta con la Cara buelta acia Pluton, y con la lengua afuera; en que parece indicar su correspondencia y consentimiento... Los dos ojos que se miran al pie de este Retablo, uno de cada lado, parece que significan las fatigas de Ceres en buscarla... Los jardines asi de Etna, como del Ynfierno parecen significados en los enrrejados que promedian alos dos enamorados... Tampoco falta la significación de los granos de Granada que comió en el Ynfierno, en la figura que se vé en lo alto, de media Granada ...8

8 Manuel Ballesteros Gaibrois, Nuevas noticias sobre Palenque en un manuscrito del siglo XVIII. México: UNAM, Instituto de Historia, 1960, p. 33 y 34.

Del grabado [1Ob] señalan:

... se vé al mismo Pluton esculpido en la Boveda de la Capilla, con el Geroglifico de estár en el Cielo colocado entre Dioses, lo que denotan los muchos circulos, o Ceros esparcidos a su alrededor significativos del Cielo.9

9 Ibid.

Del [11] grabado tres dicen:

... se mira a Proserpina sentada sobre un animal de dos Cabezas, como en disposición de podér caminar... En la Gargantilla que le pende del Cuello, se mira figurado, con puntitos el Tan (Tao) de los Ebreos, misteriosa señal que veneravan los Egipcios... Sentada al lado de Proserpina se vé á Ceres presentadola un Canastito de Frutas, y un baso de agua, simbolizada por el Geroglifico que se eleva sobre el mismo Canastito...10

10 Ibid., p. 34 y 35.

Estos tres dibujos corresponden a los estucos que se localizan en la entrada de los subterráneos y de la Lápida oval, la cual se ubica en la Casa "E" del Palacio.
A continuación presentamos la interpretación que hacen de una "medalla" [grabado 12], hallada en un barranco, y que pertenecía a Ramón Ordóñez y Aguiar:

... el rostro principal de la Medalla, esculpido un arbol de Seyba, en cuio Tronco está erroscada una Culebra, que procede de la raiz del propio arbol; Geroglificos ambos, que sin genero de dudas nos dan a conocer el origen de los Votanes. En lo alto de dicho Tronco, se mira un pájaro...
El reverso de la Medalla, nos pone ala vista, a un Indio en ademan de acongojado; esto es ala Nacion Tzequil, Cartaginesa Americana, o Mexicana que todo es lo mismo, acometida de dos fieras en ademan de deborarle.11

11 Ibid., p. 3s y 39.

Antes de que localizara los grabados alusivos a la medalla, estaba de acuerdo con Alberto Ruz en que "más que un medallón de estuco como sugiere Ballesteros, debe haber sido un pendiente de jade esculpido en ambas caras". Y que "por la descripción, el motivo principal es el elemento cruciforme que conocemos en los tableros de la Cruz y Cruz Foliada".12

12 Alberto Ruz, "Introducción", en Ballesteros Gaibrois, p. 9.

Pero sabemos ahora que dicha medalla no era ni de estuco ni de jade, sino todo lo contrario, era de cobre, según la referencia que nos da Guillermo Dupaix, el próximo visitante a la zona de Palenque, quien se había entrevistado con Ordóñez y éste le enseño diversos objetos que tenía en su poder, entre ellos la medalla. Las escenas del medallón ejemplifican pasajes de la Biblia, como la expulsión del paraíso y cuando Jonás es devorado por una ballena. Además, en Palenque no hubo cobre, no hay muestras de este metal en trabajos de arte, lo que nos indica que el medallón corresponde a la llegada de los españoles. Posiblemente, a un fraile al pasar por el lugar se le cayó en una barranca.

5. Explicación de las láminas


Fig. [1] Dibujo del tablero del Templo de la Cruz. En ella vemos a dos personajes realizando un ritual de renovación. Del lado izquierdo vemos a Pacal, con un lirio acuático sobre la cabeza, lo que nos indica que está muerto, y del lado derecho, encontramos a su hijo Chan Bahlum recibiendo el trono de Palenque.


Fig. [2] Presumiblemente se trata de la representación del nuevo soberano de Palenque Chan Bahlum. Pilastra izquierda de la entrada al Templo de la Cruz.

Fig. [3,4 y 5] Dibujos que corresponden a una serie de ritos de fertilidad, como es el sacrificio por decapitación; tenemos noticias de que los sacrificados eran prisioneros de guerra. Pilastras de la Casa D del Palacio, Palenque.


Fig. [6] Corresponde a la representación de una danza ritual con serpientes, Linda Schele piensa que se trata de Pacal, junto a una dama de la familia efectuando el rito. Uno de los pilares Fig. 10 de la Casa D del Palacio, Palenque.


Fig. [7] El gobernante Pacal ataviado como guerrero, y a sus pies dos prisioneros de guerra. Pilar E de la Casa A del Palacio.

Fig. [8] Dibujo de la lápida del Bello Relieve. Seguramente el personaje ahí representado es el gobernante Pacal, sobre un trono bicéfalo. Actualmente, esta lápida ha desaparecido en su totalidad.


Fig. [9] El llamado "fumador de Palenque", que seguramente era un sacerdote realizando sus prácticas ascéticas. Pilar derecho del Templo de la Cruz.

Fig. [10] Dibujo de los estucos que se localizan en la entrada de los subterráneos del Palacio. El primero de ellos ha desaparecido por completo, y el segundo, es una representación del dios del Maíz. (Vid. la interpretación que Ordóñez y su grupo hacen, p. 5).

Fig. [11] Dibujo de la Lápida Oval, en ella aparece representado el soberano Paca] sobre un trono bicéfalo, y su madre Zac K'uk', en el momento en que le está ofreciendo el trono de Palenque. Galería exterior de la Casa "E" del Palacio. Confrontar con la interpretación de la Tertulia científico-literaria (vid. p. 5 y 6).


Fig. [12] Medalla encontrada en posesión de Ordóñez y Aguiar, y la cual utilizan para dilucidar en torno de los primeros habitantes de Palenque, que de acuerdo con nuestro estudio corresponde a unos pasajes de la Biblia y nada tiene que ver con las esculturas palencanas (vid. p. 6).

Fig. [13] Dibujo de la torre del Palacio, según Ricardo Almendáriz.